Extracciones quirúrgicas y complejas
La extracción quirúrgica se usa cuando un diente no puede sacarse fácilmente solo con instrumentos: por ejemplo, un diente roto a la altura de la encía, uno con raíces curvas o unidas, o uno muy anclado en el hueso. El dentista abre con cuidado la encía para llegar al diente, puede retirar un poco del hueso que lo rodea y, a veces, lo divide en partes para extraer cada una con menos fuerza.
Un examen con radiografías muestra si el diente requiere este procedimiento.
Pensar en lo que viene después
Si más adelante el diente se va a reponer con un implante, la extracción se planifica teniéndolo en cuenta, y puede valorarse al mismo tiempo un injerto óseo.
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Preguntas de los pacientes
¿Por qué no una extracción simple?
Cuando el diente está roto, tiene raíces complejas o está muy anclado en el hueso, sacarlo entero podría forzar el hueso o los dientes de alrededor. Llegar a él a través de la encía y dividirlo cuando hace falta permite extraerlo con menos fuerza.
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